"Aquí hay hambre".
La alcaldesa ha repescado el eslógan que hace 20 años acuñaron las asociaciones de vecinos de Ciutat Vella, en Barcelona, porque ha asegurado que vuelve a ser tristemente vigente. Marín ha explicado que a los vecinos de su ciudad ya no les preocupa de forma prioritaria tal o cual equipamientos, y mucho menos el derecho a decidir ("nadie me para por la calle por esa cuestión"), sino cómo llegar a fin de mes. En esa línea, ha alertado de que las reformas de la administración local que preparan el Gobierno central y la Generalitat pueden acrecentar los índices de miseria si cortan las alas a los municipios a la hora de hacer frente a la crisis a través de sus servicios sociales.